lunes, 14 de agosto de 2006

Crónica de castas X

La vehemencia con la que España abrazó los ideales católicos se debe básicamente a que buscaba mantener el statu quo medieval. Su manera de pensar era propia de maneras de vivir que tenían mas que ver con esta etapa histórica donde la religión católica logró el cúlmen de su dominio: estructuras de gobierno monárquicas, verticales, extenso latifundismo, control del pensamiento a través de la religión, estratificación social en beneficio de una clase noble. Pero el tiempo no transcurre en vano. Mientras Europa empieza a cambiar, la vieja España se aferra a estos modos de caballero andante.

En 1605, Cervantes nos entrega el genial Don Quijote, que puede muy bien simbolizar a esta España atorada en los sueños de gloriosas cruzadas, Dulcineas y gigantes por derrotar. La voz de su conciencia, Sancho, es esa plebe que vive día a día, pragmática, ignorante, sabia e ingenua a la vez, y que intuye que el amo está medio tocado. Camina al lado del Quijote viendo que el mundo alrededor no checa con las visiones del ingenioso hidalgo, pero le sigue, a fin de cuentas este paria es lo suficientemente ingenuo como para creer en que un dia será premiado con la Barataria.

Podemos establecer un comparativo con Cortés y su sancha tripulación. Cortés, un hombre instruido, un hidalgo (hijo de algo), tiene un pensamiento claramentre medieval, seguramente imaginaba la gran Tenochtitlan como Granada y soñaba con ser el protagonista de la gran conquista, a veces me pregunto si alguna noche, en el lecho de Malinche, no se imaginó protagonista de cantares como Roldán o El Cid. Su tripulación, zafia, pragmática, no estaba muy de acuerdo con la visión de su capitán, pero le seguían, hambrientos de la prometida Barataria.

Al final, los derroteros del Capitán y su tripulación no fueron tan suaves como los de Don Quijote y Sancho. La vieja España nunca cayó en cuenta de que se quedaba atrás en la historia y aún no entiende qué fue lo que hizo mal, o si hizo las cosas bien (a veces me da la impresión de que aún no sabe qué chingaos hizo). Y Sancho Panza Laplebe, vive un poco resentido por no haber tenido su añorada Barataria, pero pragmático al fin, solo le resta encojerse de hombros y echar pa'lante.

España en el siglo XVII no sabía por donde tirar para gobernar sus dominios. El esquema social y económico medieval de los españoles, acostumbrados a cobrar impuestos y quedarse lo que se les iban quitando a moros y judíos con sesudos argumentos teológicos, no representaba sino concentración de la riqueza y pobreza en las clases bajas. El protestantismo, con su mentalidad de trabajo, independencia de los jerarcas divinos y de los sacerdotes, con un sentido de unidad basado en la idea de pueblo elegido y ya sin la idea de que enriquecerse es pecado, daba pie a sociedades menos desmadrosas y mas organizadas: burguesas, pues. Aptas para sobrevivir los inviernos y por ello ganaba terreno entre la plebe, que ya no necesitaba ser noble para tener un mejor futuro. Bastaba trabajar, y llevar una disciplina de vida que les permitiera acumular riqueza.

La sociedad de castas de los siglos XVI y XVII en la Nueva España era una mezcla de los viejos sueños medievales de la España peninsular, y el intento de ser modernos, pero sin cambiar nada. Al igual que el barroco que la acompañaba, buscaban esplendor y avance, donde solo existía de basamento un modelo social caduco. En la Nueva España, los españoles iban solos, nada estorbaba en el Nuevo Mundo. Salvo las resistencias indígenas, que las hubo, sobre todo en las poblaciones que de antemano no se dejaron ni de los aztecas, y que consistían en comunidades de inferioridad numérica y tecnológica, salvo esas resistencias, no había mucho de qué preocuparse. Como un gesto de agradecimiento por su colaboración, Felipe II nombra a los tlaxcaltecas el brazo armado de la corona para América. Los "ejércitos" se conformaron de indios mal entrenados que básicamente se usaban para poblar desiertos, muy pocas veces para algún combate serio, si acaso para corretear chichimecas. Así, con esta gente se pobló San Francisco y San Antonio, por eso cuando llegan los gringos ya encuentran villorrios de indios y mestizos, gente color café: como Brownsville, donde se practicaba la ganadería usando técnicas españolas como el rodeo...

... pero esa: esa es otra historia.

jueves, 10 de agosto de 2006

Definición

Define el RAE:



... no, pos entonces sí.
Hubo conquista.

martes, 8 de agosto de 2006

Crónica de castas IX

¡Con la Iglesia hemos topado, Sancho!
Cervantes, El Quijote.

La religión, cosa más grande en la España, mi niño... cosa más grande.
El pueblo español es muy católico, muy religioso, y sus clases gobernantes más. Roma le debe a España toda suerte de órdenes y aparatos a cual más peculiar: los dominicos, la Santa Inquisición, los jesuítas, el Opus Dei. Podemos decir que en cosa de religión, los españoles son más papistas que el Papa.

Quizá es en este aspecto que se basa en buena medida el espíritu expansivo de occidente. Desde que dijo Cristo: Vayan y lleven la buena nueva, occidente no ha dejado de estar chingando al mundo. Desde mi muy particular punto de vista, creo que el esplendor del catolicismo se encuentra en la Edad Media. Sólidos, sin enemigos, bien plantados en sus monasterios, allegándose de los mejores recursos materiales e intelectuales de la época, es cuando comienzan su tarea expansionista en Las Cruzadas. Los caballeros cruzados peleando contra el infiel vienen a ser la figura por antonomasia. Los españoles, medievales como ellos solos, ven en esta época glorias y esplendores. La última cruzada se hizo en 1270, pero como que los españoles se quedaron medio picados y no se contentaron hasta sacar a los moros en 1492. Mientras en Italia ya andaba en pleno Quattrocento, nuestros queridos padres míticos andaban todavía en las cruzadas.



Y así andaba la Europa cuando se descubre el continente americano. que como ya habíamos visto, el hecho fue interpretado como un premio divino por la expulsión de los moros de España, y mientras Isabel I y Carlos V administran el medievo en la península ibérica y el renacimiento en la itálica, no faltó el renegado que dijo: ¡Ora, ora, ora, pues cabrones! ¿A qué horas entramos a la fiesta?, y así, Martín Lutero protesta contra la Iglesia provocando una división en Europa que hasta la fecha la tiene marcada: los países protestantes se hicieron ricos y aburridos, y los católicos pobres pero divertidos. Esta división devino en cruentas guerras donde ahora los católicos tenían un nuevo frente de herejes para ir a cortarles los huevos: los protestantes. Resulta curioso que muy cerca del año de nacimiento de Lutero en el 1483, nace en Medellín, Hernán Cortés, y el detalle lo apunta otra vez, nuestro querido Mendieta:

Débese aquí mucho ponderar, cómo sin alguna dubda eligió Dios señaladamente y tomó por instrumento á este valeroso capitan D. Fernando Cortés, para por medio suyo abrir la puerta y hacer camino á los predicadores de su Evangelio en este nuevo mundo, donde se restaurase y se recompensase la Iglesia católica con conversion de muchas ánimas, la pérdida y daño grande que el maldito Lutero habia de causar en la misma sazon y tiempo en la antigua cristiandad. De suerte que lo que por una parte se perdia, se cobrase por otra. Y así, no carece de misterio que el mismo año que Lutero nació en Islebio, villa de Sajonia, nació Hernando Cortés en Medellin, villa de España...

La evangelización de América no solo fue un regalo, sino ahora hasta una misión compensatoria:

De cómo en la conquista que D. Fernando Cortés hizo de la Nueva España,
parece fué enviado de Dios como otro Moisen para librar los naturales de ella de la servidumbre de Egipto.

Y sí, los libró de la servidumbre de "Egipto", para ponerlos al servicio de España. No existía la clara consigna de parte de los españoles de exterminar a los indios, como había consigna de exterminar a los moros, a los judíos y luego a los protestantes. Para los indios: conversión, aunque esta conversión signifique que se mueran por los trabajos forzados, como el mismo Mendieta da testimonio también. Se hace un estado de excepción en América, la Inquisición prohibe juzgar a los indios sin antes intentar convertirlos a la fe. Los frailes prefieren, en sus intentos, tratar de usar todas las estrategias posibles, incluídas los azotes y la suplantación de deidades, como en el caso de la Guadalupe-Tonantzin. Y los indios, acostumbrados al peculiar henoteísmo azteca, les encantó la idea del Cristo-Tezcatlipoca y el Santo Tomás-Qutezalcóatl. Y a decir verdad los indios encantados, luego de tener que dar tributo en mancebos para el sacrificio, los monjes solo pedían pago en especia, ni chivas les dejaban sacrificar, de los azotes a la hora de rezar, pues ya hacían lo mismo antes de la llegada de los españoles, pero con pencas de maguey, solo dejaron de tatuarse, y de comer carne de humano pasaron a comer carne de puerco, el cambio cultural no fue tan drástico. Y de las misas y los cantos religiosos, pos nomás dejaron de hacerlo al aire libre para empezar a hacerlo dentro de iglesias, con nuevos instrumentos y nuevos argumentos: los indios felices...

Gerónimo de Mendieta, otra vez, apunta:

Cosa maravillosa fue el fervor y diligencia con que los indios de esta Nueva España (después que les fue predicada la palabra de Dios) procuraron edificar en todos sus pueblos iglesias, acudiendo hasta las mujeres y niños a acarrear los materiales, y aventajándose los unos con invidia de los otros en hacerlas mayores y mejores, y adornándolas según su posible, como en los capítulos precedentes se ha visto. Y si les dejasen, cada uno querría tener una iglesia junto a su casa. Y ya que esto no pueden, tienen todos ellos sus oratorios a do rezan y se encomiendan a Dios.

Estábamos, como ya dije, el roto para el descosido, los indios tiranizados y atomizados por los aztecas, caídos los aztecas se quedan huerfanitos, y los españoles, crecidos y arrogantes creyéndose los papás de los pollitos, buscando hijo para "educar". Se piensa en la reducción de la población indígena como parte de un genocidio sistemático, pero lo que acabó reduciendo el número de indios fueron las epidemias, es cierto que de eso nadie tiene la culpa, pero también es cierto que los españoles, aunque se dieron cuenta de ello, no tomaron ninguna medida para detener la peste. La religión acabó minando las estructuras sociales indígenas, pero fue con mucho colaboración de los mismos indígenas, los indios convertidos delataban la idolatría de sus propios padres. De lo que seguramente huían los indios, mas que de la conversión religiosa y cultural, fue del evidente y brutal esclavismo... ¡pero vaya, del trabajo huyo hasta yo!... ¿seré huevón por herencia cultural?
Al final ni los españoles ni los indios querían trabajar.
Se queja el fraile:

Entre las muchas cosas que se podrían contar dañosas y contrarias a la cristiandad de los indios por nuestra parte de los viejos cristianos, hallo ser la principal y más dañosa el repartimiento que de ellos se hace para que nos sirvan contra su voluntad y por fuerza. La razón es, porque ninguna cosa puede ser más contraria ni que más estorbe a que los indios abracen y reciban de voluntad la vida cristiana, que aquello que les da ocasión de aborrecerla. El repartimiento que de ellos se hace para que nos sirvan por fuerza a los españoles, les da probatísima ocasión para que aborrezcan la vida y ley de los cristianos...


Y bueno, hasta aquí con Fray Gerónimo de Mendieta.




¡Ay! ¡Y ya nomás por no dejar!

El Santo patrono de la Reconquista española es Santiago Matamoros. A él está consagrada la catedral de Santiago de Compostela, joya barroca entre las que más.
Santiago viene de San Yago, San Jaques para los franceses y Saint James para los ingleses.
San Yago, el que Mata Moros.
¡Qué cristiano! ¿...edá?
Se siente cómo escurre la beatitud.

En México el culto a Santiago es muy difundido, a fin de cuentas es el Santo patrono de la hispanidad, de le expansión del poderío religioso de España, la orden real más acreditada es la Orden de Santiago. La igelsia de Tlatelolco está consagrada a Santiago, así como prácticamente el centro histórico y religioso de Querétaro, y por cierto, chequen la foto de este link de Querétaro: ¿qué chingados tiene qué hacer una estatua de Santiago Matamoros con una placa de le Presidencia Municipal? ¡Estado laico, mis huevos! En Zacatecas aún se celebra la morisma, un simulacro donde se representa la guerra entre moros y cristianos, para enseñar la vrdadera historia a la plebe. Me contaban que en un pueblito de España donde también se hacía el simulacro, los actores que representaban a los moros, actores no profesionales, gente del pueblo, se pusieron bien pedos una vez, y decidieron que ese año no querían perder, y le arrimaron tremenda patiza a los cristianos. Ese año, ganaron los moros.
Y como dijo Rigo Tovar:


¡Mi Matamoros querido, nunca te podré olvidar!





karibúes



Crónica de castas VIII

2. España Una, Grande y Libre.

Nuestro padre mítico, Cortés, viene de una España que, paradójicamente, se debe en mucho a una mujer: Isabel I de Castilla. No es raro en una sociedad cuya religión dice que cree en el Padre y el Hijo pero le construye más templos a la madre.
Isabel La Católica no es una estación de metro, como muchos chilangos creen, es el cónclave de la idea de unidad de España. De entrada ya su propio nacimeinto y matrimonio la ponen como elemento básico para la unidad de reinos, casada con Fernando, se logran unir los reinos de Castilla y León. Luego de eso, Doña Isabel se da a la tarea de hacer de España una potencia católica: expulsa a los moros de Granada, persigue a los judíos, en su reinado se crea la Inquisición, y financía las expediciones de Colón. Media hija de puta, pero gran estadista, sin duda.
La velocidad con que España se expande no tiene nada que envidiar al acelerado crecimiento azteca, del nacimiento de Isabel (1451) al imperio global español donde "nunca se pone el sol"(1533) , no media ni un siglo... esto también tiene costos: y salió caro, el crecimiento fue tan rápido, que no supieron ni pudieron administrar el mundo, y luego de tenerlo todo, se quedaron con apenas el territorio que les conocemos ahora. Per eso, también ya es otra historia.
Y aquí tenemos la primera coincidencia con los aztecas, mientras España aparentemente muy dividida, camina con una idea de unidad y expansión, nuestros aguerridos aztecas, aparentemente unidos, estaban en verdad profundamente divididos.

Esta idea de unidad y expansión iba de la mano con la religión, la lucha contra los infieles, y La Reconquista de España. Esta "reconquista", que no era reconquista, sino mas bien mandar fuera a todo el que no se persinara, determinó la manera de pensar del español con respecto a su relación con los otros pueblos. Las guerras de reconquista eran como todas las guerras medievales: basadas en la expulsión y el saqueo, es decir, eran guerras abiertamente gandallas. Se llegaba a los dominios de alguien que no fuera cristiano y en el Santo nombre de Dios, se le cortaban la cabeza, se le quitaban sus tierras y si sobrevivía alguien, se le bautizaba y se hacía sirviente, con la amenza de que si dejaba de abrazar a Cristo se le despellejaba vivo: al final iba uno corriendo a la Iglesia a que le perdonara todo pecado y si se podía, a que lo hicieran Santo. Esa fue, basicamente, la estrategia de expuslión de moros del sur de España por ahí de 1492... año en que Colón descubre América.

¡No podía estar más claro!
Fray Gerónimo de Mendieta escribe:

"parece que escogió Dios por... caudillos á nuestros Reyes Católicos; y así vemos que... desterraron totalmente... de España los ritos y ceremonias de la ley vieja [el Antiguo Testamento: los judíos, pues]... y luego tras esto alanzaron [léase "expulsaron]... [a] los moros... de Granada... de manera que limpiaron á toda España de la espurcicia con que de tantos años atrás con estas dos sectas estaba contaminada, en deshonor y ofensa de nuestra religión cristiana. Y... por este santísimo celo y heroica hazaña... merecieron lo que... les puso Dios en sus manos la conquista y conversión de infinidad de gentes idólatras, y de tan remotas y incógnitas regiones, que más parece haber sido divinalmente otorgada, que casualmente ofrecida"

Para los españoles, el nuevo continente no era una colonia, no era un descubrimiento, ni una conquista, ni siquiera una franquicia... era ni mas ni menos que El premio que Dios les había dado. De ahí viene la idea de las "encomiendas", por eso, las propiedades otorgadas a los españoles eran "encomiendas" de dios y el rey.

A partir de esta sensación de "regalo de Dios" se dividen las opiniones: mientras unos españoles decían: ¡Si Dios nos lo ha rgalao, coño! ¡Partídles el culo!, otros apelaban a la fábula de los tres hermanos y decían: ¡Porque Dios nos los ha regalado, es nuestro deber preservarlo!... y en esa jerigozna se jugó la "conquista". Y así como hubo quienes llegaron cortando cuellos hubo otros que querían integrar a toda esta pobre indiada. Pero como sea, en uno u otro caso, el indio nunca fue visto como un igual. O era una bestia digna de ser azotada, o un niño espiritual... también digno de ser azotado, pero mas bien requerido por la pedagogía de la época que se parecía mucho al código penal. Mendieta escribe:

...esta simplicidad santa... y sinceridad que tienen los niños... se hallaban en los indios, era esta... falta de malicia, por do eran fáciles para ser engañados... Empero... digo que hemos hallado muchos indios y indias, en especial viejos y viejas, y más de ellas que de ellos, de tanta simplicidad y pureza de alma, que no saben pecar...

Y así como estas hay varias frases en su Historia Eclesiástica Indiana, donde se ve que los indios, en el mejor de los casos, eran vistos como niños salvajes, nunca como iguales. No es de extrañar, actualemente que las clases dirigentes, herederas de los criollos, vean a las castas inferiores como niños a los que hay que regañar, castigar, disciplinar, e incluso explotar, pero nunca educar... a fin de cuentas no son sus niños... pero eso... eso es otro cuento.

Volvemos al tema:
La mentalidad de cruzado medieval cazó al pedo con la mentalidad de guerrero florido precortesiano. Llegaban y proclamaban la tierra como suya, el indio decía: tiene derecho, es el ganador, puede poner a su dios, lo adoraremos y encima pueden pedir tributo. Los españoles veían eso y no podían menos que pensar que era todo producto de su natural superioridad evidente a los infieles... ¡y rájale!
Cuando los españoles no se fueron, se quedaron, y no sacrificaron a los presos, sino que los esclavizaron, y no solo pusieron sus cruces y sus dioses, sino que encima derribaron los ajenos, ahí los indios dijeron:
¡Momento, como que esto ya no va!

... So, too late, my friend!


sábado, 5 de agosto de 2006

Crónica de castas VII


Amor apache.

Este sistema social, el de la sociedad de castas, sobrevivió alegremente durante un breve lapso de tiempo. La Nueva España, antes de llamarse "¡México Lindo y Querido!", se las apañó muy bien con esta forma de hacer las cosas en lo que llegaban los modernizadores liberales a quitarnos lo medieval a punta de guerras.

A decir verdad, si bien la sociedad de castas no era un lugar ideal, me parece que es el estado natural del mexicano. Al leer sobre la conquista y la colonia uno puede imaginar que después de todo, se trataba del roto encontrando al descosido: tales para cuales el viejo y el nuevo mundo. Las historias recientes de cada bando eran como las historias de de los enamorados, ya habían sucedido un número de cosas que les llevaban a coincidir en su encuentro. Nuestros padres míticos, el padre español y la madre india. La sociedad de castas es la parte más feliz de este matrimonio, en ella se refocilan las virtudes y los defectos de dos culturas tan opuestas, y tan parecidas en el fondo.

Como decía al principio de este rollo, la historia oficial, la que nos presentan los libros de texto escolar, nos presentan una historia donde los españoles malvados, vienen y derrotan a los pobres aztecas. Si bien así fue, hay que matizar bastantito. Veremos que más que perdedores y ganadores hubo mas bien materia para una relación perversa de la que somos descendientes y herederos. Primero, vamos a echar un ojo a las historias de los enamorados.

1. Una historia de La Chingada.

Paz dice que La Chingada es nuestra madre india, violada. Puede ser... pero ¿será que es tan víctima?. El primer mito que existe entorno a la Conquista es que fueron los españoles los que conquistaron. Pero ¿cabe creer que 300 marinos mercenarios, ellos solitos, pudieron someter a 100,000 efectivos tenochcas y a una población de alrededor de medio millón de habitantes? Desde luego que no, y ya es casi de todos sabido que los españoles contaban con la ayuda del ejército tlaxcalteca que ya estaba hasta la mismísima madre de los abusos aztecas. ¿Y por qué pasaría esto? Desde luego pasó porque los aztecas no eran precisamente unos caramelos de encanto, no solo los tlaxcaltecas se adhirieron a los españoles, también una bola de tribus que ya no podían más con los lindos adoradores de Huitzilopochtli.

Desde que los aztecas llegaron al lago, su historia va desde lo asombroso hasta lo grotesco. Desde luego lo asombroso es que se convirtieran de un grupo nómada en un imperio en solo 300 años. ¡Joder, solo los gringos!... y aún más cabrones que los gringos, en 300 años llegaron a un lago que ya estaba habitado, formaron una alianza hegemónica, fundaron y desarrollaron una ciudad con tecnología de punta en su época, y reescribieron los mitos fundacionales del área. Un crecimiento tan vertiginoso tiene un costo.
Uno de esos costos, el mas caro a los aztecas, fue la animadversión de sus aliados, quienes muchos de ellos eran aliados más a huevo que por las buenas para no ser sometidos por lo aguerridos tenochcas. Los aztecas no eliminaban a ningún pueblo, el crecimiento de su sistema social, basado en la fuerza militar, exigía muchos recursos, más de los que medio millón de habitantes podía generar para mantener al ejército mas poderoso de mesoamérica. Entonces se estableció el cobro de tributos. Para que el tributo funcionara era necesario que las tribus sometidas siguieran funcionando y para ello se cuidó de no eliminar a los dioses sometidos, se implantó un henoteísmo obligatorio. La gente seguía con sus dioses y creencias, pero a la a vez tenía que adorar y dar tributo a Huitzilopochtli, la deidad azteca, guerrera y bebedora de sangre.

Los aztecas adoptaron la idea de la guerra florida, que era una guerra de a "mentiritas", donde los prisioneros de guerra eran sacrificados de a "deveritas". Eran guerras "pactadas", y pues sí: había que pactar, porque si no, el ejército azteca igual hacía la guerra al grito de "¡o te doblas o te chingas!". Estas guerras tienen muchos sentidos, el primero, religioso, pero también de esta manera se allegaban de carne de sacrificio, era una manera de capturar a los oficiales opositores y deshacerse de ellos, impidiendo que maduraran eventuales líderes en los bandos opuestos. Los bandos derrotados al final quedaban empobrecidos en lo moral y humano... pero vivos. Se hizo habitual ver cómo el enemigo gana, se lleva a la gente para sacrificarla, refuerza el tributo a su dios y se va, y todos como si nada. Más aún, cuando llegaban los delegados aztecas a declarar una guerra florida, si el cacique "invitado" no tenía los recursos suficientes, pasaban de inmediato a pactar con cuántos prisioneros y cuántos productos había que entrarle antes de armar una guerra que resultaba costosa y que ya se sabía perdida. Los aztecas, simplemente se acostumbraron a que la guerra era como un deporte.

¡No, no... ni el FMI ni el Ejército gringo copiaron sus ideas a los aztecas,
se parecen, pero eso es otra historia!


La religión... ¡ah, la religión! Los aztecas eran un pueblo muy religioso, temeroso de los dioses, y también creían que el destino era asignado pro los dioses. La estructura socioeconómica de los aztecas y la religión ya estaba en crisis cuando llegaron los españoles. Moctezuma II, un emperador bastante supersticioso, vivía gobernando con la idea en mente de que a él le tocaba el regreso de Quetzalcóatl. Cuando recibió noticia de los presagios y de la llegada de los teules se cagó en los calzones. En la cabeza del mismísimo emperador ya estaba sembrada la idea del fin de los tiempos...

A veces creo que de no haberse "cumplido" la profecía, el Estado azteca hubiera entrado en una crisis que se hubiera resuelto con la evolución e imposición del monoteísmo. Pero el hubiera es un tiempo inexistente.


viernes, 4 de agosto de 2006

Crónica de castas VI

La sociedad de castas es una idea que nace del intento de controlar lo evidente e ineludible: la gran diversidad social. Y en una sociedad como la novohispana, esta diversidad no solo era palpable sino que se multiplicaba en la medida en que las diferentes castas se mezclaban e iban dando nuevas castas. Desde luego, los primeros interesados en que esta división se mantuviera eran los que estaban hasta arriba de todas las castas, los españoles y criollos que gozaban de la gran parte de privilegios.

Las castas de abajo no eran muy partícipes de cambiar las cosas: negros, indios, mulatos, mestizos, todos, también venían de sociedades muy jerarquizadas y estaban muy lejos de concebir la idea de igualdad entre los seres humanos. Salvo los indios, que venían de un pasado inmediato con identidades estables, en el resto de las castas inferiores en el cuerpo social, no existía, por decirlo de alguna manera, "conciencia de casta". Esta falta de "conciencia de casta" era importante para conservar la "paz social", si bien se dieron revueltas en la Nueva España, estas fueron a causa del hambre, nunca con un sentido social ni político, fueron simples estallidos que la turbamulta aprovechaba para externar el rencor acumulado y saquear graneros, pero de ahí en fuera, nada de qué preocuparse: pan y circo y todo arreglado, mucha manga ancha a los comerciantes, tolerancia a las asociaciones comerciales informales, muchos Autos Sacramentales, mucha fiesta en el Zócalo, pero sobre todo, mucho ataque a la propagación del conocimiento entre la plebe: las principales actividades de la Inquisición en la Nueva España era la sanción civil, la observancia a la conversión de curanderos y líderes indígenas, y la fiscalización de los libros en la ciudad que editaba mayor número de libros en su época. La sociedad novohispana reforzó la Iglesia y la religión, y coptó la educación, reservándola solo para aquellos que pudieran pagarla. ¿Les suena familiar?

Podemos entrar en detalles, pero esto es un blog, no el Colmex, y para irnos rápido, diremos que una razón de Estado en la Nueva España era garantizar la falta de conciencia social en las castas.
La lumpenización de la sociedad era una razón de Estado.

A veces con la mejor intención del mundo, eso hay que reconocerlo, los encargados de estas tareas eran los humanistas monjes, que por un lado se empapaban de la cultura indiana al grado de que actualmente, la gran mayoría de lo que conocemos, se debe a el registro que elaboraron estos frailes, quienes incluso elaboraron el primer diccionario castellano-nahuatl de la historia, y por otro lado promovían entre los indios la sumisión absoluta a la fe, también en nahuatl. Es mentira que hubiera persecusión cultural, al indio se le requería integrado, y esa integración se dió en todos los niveles hasta el punto en que los mismos dioses acabaron fusionados en un proceso que aún no termina en México, el estira y afloja que desde la SeGob ha llevado el católico Abascal para no reconocer el culto a la Santa Muerte [link] tiene que ver con esta administración de la integración, con esta constante negociación de la sociedad barroca en donde los cultos diversos pueden existir, pero solo se integrarán plenamente los que se alinien a los intereses del poder.

Tenemos la idea generalizada a través de los libros de texto escolares, que el indio sufría del racismo español; es relativo, si bien sufría discriminación, el indio no fue apartado del resto de la sociedad, solo se le restringió el acceso al poder. Eso es todo. En México no existe la segregación, sino simplemente, permea la idea, de que las "castas" inferiores no tengan acceso al poder. Pueden participar todos, pero los "nacos" no pueden, no deben tomar la batuta de nada, es un "peligro" para el statu quo. Y para ello se echa mano de todo el arsenal ideológico de la sociedad de castas, se finge igualdad donde solo existen castas con reglas escritas y no escritas, reservadas a cada casta.

Un virrey novohispano, al recibir las reformas del Rey y ser exhortado a cumplirlas, contestó sonriente:
"Su Alteza, aquí las leyes se acatan, pero no se cumplen"

Desde ahí viene nuestro "Estado de Derecho" donde al final cada quien busca torcer la vía institucional, acatando leyes que nadie cumple desde los privilegios que le concede su casta. Hoy digo "resitencia civil", y mañana, "no, tú no puedes usar esa resistencia"[link], hoy digo "Bando 13" y mañana "no me acuerdo"[link], hoy digo "transparencia y democracia" y mañana pongo a mis incondicionales a contar los votos [link]. Hoy me voy yo a la "resistencia civil" y mañana si otro quiere irse será un "renegado" o un "violento" [link]. Todas estas contradicciones se generan por el intento real de mantener la inmovilidad social: que los banqueros y carreteros, aunque administren mal sus negocios, no caigan por ello en la escala social, y se mantengan ricos entre los ricos, y para que los "nacos", nunca lleguen al poder, aunque sea por la vía democrática. Es decir: para que cada casta se quede en su nicho. La casta que busca desbancar a la que sigue solo busca suplantar privilegios, de la misma manera que los criollos hicieron al desplazar a los españoles finalmente en 1810[link].

En La Rebelión en la Granja, George Orwell escribe:
"Todos los animales son iguales, pero algunos animales son mas iguales que otros"

Esta estrategia que busca fingir avances democráticos e integradores donde en el fondo pulsa el pensamiento medieval de prevalecer a costa del que se piensa inferior, es de uso corriente en la sociedad de castas. Si este pensamiento no se modifica desde su raíz, las instituciones que surjan después serán adecuadas para ser adoptadas y adaptadas para coexistir, pero sin cambiar el metabolismo de la sociedad de castas.